martes, 20 de enero de 2015

HUERTO URBANO. MIS 10 RAZONES PARA TENER UNO

Para todos aquellos que no tenemos la suerte de disponer de una finca o parcelita donde poder disfrutar de una huerta y nos gustaría tenerla, no nos queda más remedio que optar por otras formas de cultivo. De este modo se esta produciendo un boom mediante la proliferación de los huertos denominados urbanos.

 Pequeños huertos ubicados en terrazas, azoteas o balcones, que producen pequeñas cantidades de hortalizas, aromáticas, vegetales, flores comestibles, etc. que además de dar producciones de mayor o menor tamaño, ofrecen una satisfacción increíble a quien se dedica a su cultivo. 

 Una visita al vivero y la compra de semillas o plantones directamente nos sirve para empezar a sembrar nuestros cultivos. Yo, personalmente utilizo una de las muchas aplicaciones de móvil que se pueden encontrar, de donde consulto qué sembrar en cada periodo, con qué se lleva bien, que tiempo tarda en germinar o crecer, necesidades de agua, etc. 

 Mi experiencia ha sido la siembra de tomates, lechugas, cebollas, fresas, rábanos, pepinos, varias aromáticas y varios tipos de pimientos (rojo, verde para freir, amarillo y chiles). Lo cierto es que lo he comido de todo y la satisfacción así como el sabor nada tienen que ver con lo que generalmente (y digo generalmente) compramos en las grandes superficies. 

 Los huertos urbanos se caracterizan sobre todo por su escaso tamaño. Por esto es vital el aprovechamiento del espacio y la selección de cultivos. Existen infinidad de tipos diferentes de sistemas de cultivo, desde mesas, maceteros, bolsas, botellas, cajas de plástico, etc. La cuestión es encontrar donde poder cultivar y llevarlo a cabo. 

Mis 10 razones para empezar tu propio huerto.

1. Productos totalmente naturales y que sabes que son 100% frescos y saludables
Son productos que has visto crecer desde el primer segundo, que has mimado y que cortas poco antes de consumirlo. En mi caso yo no uso plaguicida alguno, pero generalmente se hace uso de remedios caseros o naturales, lo que da un alto valor al producto final. Seguramente serán tomates más feos, lechugas más arrugadas, etc. Pero lo que es seguro es que sabrás de este modo qué comes! 

2. Ahorra
Esto dependerá tanto del tamaño de la producción como del coste en el que te metas a la hora de crear el huerto. Existen multitud de webs y negocios donde ofrecen infinidad de mesas de cultivo, huertos verticales, macetas especiales, etc. En cualquier caso, usando solo la coherencia, si consigues unas producciones más o menos escalonadas, te aseguro que ahorrarás semanalmente ya que seguro que prescindes de la compra de algunos productos. 


3. El valor de las cosas
Aprendes durante el proceso de crecimiento todo aquello que implica el producto final. Aprendes a respetar cada pieza así como el trabajo de sus productores.


4. Estar en contacto con la naturaleza a diario
Tierra, agua, insectos, plantas, la luna, la lluvia… estar cerca de la naturaleza en medio de la ciudad es un placer que nos permite escapar del ruido y del bullicio que nos rodea, un oasis de tranquilidad en medio del caos.


5. Acciones más ecológicas
Es evidente que la palabras reciclajes o ecología suscitan pensamientos encontrados según las personas. Sin embargo, si hiciéramos las cosas medianamente bien pensando en la conservación del medio ambiente  ¿y si das un paso más en tu compromiso hacia la sostenibilidad? Puedes empezar cultivando hortalizas en un par de macetas y probar la experiencia, seguro que va a ser satisfactoria y te animarás a ampliar tu pequeño huerto.

6. Enseña los valores a los más pequeños
En todas las familias hay niños pequeños, si no los tienes ya. Enséñales de primera mano el desarrollo de la vida vegetal, cómo se siembra, cómo crece y cómo se recolectan las verduras. Dáselas a probar y elabora la receta en su compañía. Si participan de todo el proceso, te aseguro que aprenderán una lección vital.

7. Eliminación del estrés con la horticultura
Dedicar tiempo a tu huerto te ayudará a bajar la velocidad de tus pensamientos; intenta realizar esta actividad en silencio y despacio, poniendo toda tu atención e intención en cada una de las acciones que realices. Agradece la alegría que te da el cuidado de cada planta, la recolección de sus frutos y el sabor y nutrientes con que te obsequian.


8. Nuevas habilidades
Tómalo como un reto más o como una nueva actividad que por su amplia gama de elementos, te supondrá un proceso de aprendizaje y práctica enorme. Conocer cada planta, cada época de siembra, etc, te llevará a adquiere una habilidad más. 

9. Comparte con tus amigos
Muestra y regala tus productos. Te llenará de satisfacción ver que disfrutan degustando tus verduras u hortalizas. El valor económico es mínimo pero la gratificación es inmensa. Eso sí, asegúrate antes de que lo que regalas está rico. 

10. Conócete más a ti mismo
El tiempo que le dediques al huerto, por pequeño que sea, será un tiempo que te dediques a ti mismo, siempre que te guste y disfrutes. Pocas horas a la semana, pero intensas, de contemplación de las plantas, de poda, de riego, de pensamientos sobre futuros cultivos... Un tiempo en que estás desarrollando una calma y una relajación diferente a las demás. Te estarás conociendo más a ti mismo.


" Espero que os guste la idea. En futuros posts hablaremos de temas interesantes, materiales y demás cosas que nos resulten útiles"

1 comentario:

Javier Perez dijo...

Muy buen articulo, mis felicitaciones!